Mi tía era una mujer muy joven y cada vez que podía iba a visitarla, ella vivía a pocas casas de la mía y cuando estaba sin hacer nada iba a conversar con ella. Un día mientras estaba por entrar pude ver a uno de sus amigos que se la follaba en la cocina y pude escuchar a ella decir que eso era lo que más le gustaba, hacerlo en la cocina mientras lavaba. Ella sabía que a mi me gustaba y por eso cada vez que iba se vestía muy sexy, como provocándome. Un día no aguanté más y cuando llegué la vi lavando los platos, ella sabía que era yo quien había entrado porque me dijo que pasara porque la puerta estaba abierta. Cuando entré vi esas bellas piernas y su perfecto culo. No me aguanté y me agaché y le bajé el calzón. Ella no me dijo nada y sólo se estremecía de placer cuando empecé a pasar mi lengua por su culo. Fue demasiado excitante, pensé que se me iba a salir toda la lefa, pero me aguanté. Al final terminé haciéndolo en el lugar que más le gustaba y cada vez que voy a su casa y la encuentro en la cocina, terminamos follando.

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