Ya había empezado a follarme a mi tía desde antes de cumplir la mayoría de edad. La primera vez gracias a su actitud perversa de seducirme y no tener reparos de seguir haciéndolo, fue algo que no me molestó en lo absoluto. Yo también necesitaba aprender y adquirir experiencia, pero con el pasar de las veces me fui dando cuenta que podía sacarle algo de provecho a este relación incestuosa que estaba teniendo con ella. No había pasado por mi cabeza el gran detalle que la actitud sexual de mi tía hacia mi persona, se debía en parte a que era una solterona declarada con sus más de cincuenta abriles. En vista de este gran detalle y de saber y darme cuenta cómo es que gozaba la muy puta cuando le abría y le estremecía el coño con cada arremetida es que ahora las cosas han cambiado. Además, yo también necesito costear otros caprichos y no pienso trabajar, pienso vivir de mi polla. Mi tía no ha tenido pretexto para aceptar mi propuesta y ahora cada vez que me la monto ella me da mi buen propina y si el caso lo amerita y tengo que romperle el culo el precio de follar se eleva. La crisis económica ha afectado a todos menos a mí tía quien está dispuesta a seguir pagando por sus caprichos sexuales incestuosos. Hoy quiero ir más allá de todo esto y le he persuadido para que grabemos un vídeo porno semiprofesional y lo vendamos. Yo le haré unas preguntas y ella me responderá y se alistará para hacerlo con un actor porno que hemos contratado.

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