Desde muy pequeña mi prima Katty y yo llevamos una relación más que estrecha, digamos que aun siendo primas siempre hemos mantenido una confianza mucho más allá de lo que se acostumbra a tener entre miembros de una familia. Ambas somos precoces sexualmente, siempre en algún momento tuvimos que compartir los novios o nos esperábamos que una termine para que la otra pueda retomar una relación. El mes pasado en una salida nocturna conocí a Mateo, un simpático chaval que recién había llegado a la ciudad y que aquella noche, luego de unas copas, me invito a pasarla juntos. Yo acepté con la condición de que fuera en mi casa, al día siguiente y luego de haber tenido una noche intensa animé a mi prima a compartir a este chaval que era todo un animal salvaje en la cama, yo quería que ella también disfrute como lo había hecho yo la noche anterior. Así nos dimos un baño y lo encontramos tal cual lo dejé descansando en la cama, nos abalanzamos sobre él, pero Mateo tenía mucha lucha que dar todavía, estaba como nuevo y repuesto de energías, nos tomó una y otra vez a mí a mi prima y nos dio por el culo también. Fue la mejor experiencia que hemos tenido juntas desde que compartimos a nuestros novios y acompañantes de turno.

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