Apreciados amigos y amigas presentamos el segundo relato erótico incestuoso.

Te sugerimos leer el relato con la música que incluimos que ya viene con la reproducción incluida, así que si no tienes prendido tus parlantes o audífonos hazlo ahora.

Confesiones reales de una pareja de hermanos incestuosos

pensando

Hace varios años que Camila y yo llevamos una relación incestuosa puesto que somos hermanos. Al ser descubiertos en casa, ambos tuvimos que huir en busca de nuestra propia felicidad. Prácticamente mis padres me desterraron para nunca más volverme a ver y yo no podía dejarla luego de haber experimentado el verdadero amor solo con ella. Ella tenía 21 años y yo siendo el hermano mayor por 6 años, tuvimos que luchar contra viento y marea o mejor dicho contra toda nuestra familia para que nuestra relación en la actualidad funcione y vivamos como una familia feliz. Nuestra relación empezó cuando Camila entró a la universidad y tomó el turno tarde-noche. Yo por aquellos tiempos ya era una decepción para mis padres, sobre todo para mi papá. Él se había encargado de marcar sobre mí, la clara postura que todo hombre de hogar quiere imponer sobre el hermano mayor, quien será siempre el que marque el camino para sus hermanos menores, en este caso el de Camila. Yo me encontraba en la incertidumbre de no saber precisamente qué hacer con mi vida. Había tomado algunos cursos y también seguido los consejos de mi padre pero nada parecía funcionar conmigo, tanto para mi madre como para mi él estaba convirtiéndome en aquello que nunca quisieron en sus vidas: “un total fracaso”. En cambio Camila, ella era la aplicada, el buen ejemplo de hermano a seguir, lastima para ellos que era su hija menor y no la mayor. Con todos estos acontecimientos en mi vida durante aquella época, traté de sobrellevarla con la depresión y llanto a escondidas, realmente me encontraba convencido de que era un desperdicio de hombre gracias a las críticas de mis padres, sólo por no ser quien ellos querían que fuese. Camila ya se encontraba a mitad de su carrera cuando todo sucedió. Ella siempre notó mis angustias y preocupaciones sobre mi futuro en la vida, creo que todo esto al final influyó fuertemente en ella. Cierta vez luego de recoger a mi hermana, como todas las noches lo hacía, por recomendación de mis padres, ella algo temerosa me dijo que no podía ir a casa porque quería asistir a una reunión con unos amigos de la universidad en la casa de uno de ellos y me pidió por favor si yo podía cubrirla inventando una historia. Inmediatamente le contesté que no podía hacer eso, que de esas reuniones no iba a sacar nada bueno, que seguramente tomaría licor y pudiese terminar haciendo cosas que no debía. No tenía por qué empezar a dañar todo aquel buen prospecto que venía siendo para nuestros padres. Ella me tomó por el hombro y con una sonrisa cálida y celestial me dijo : “Tranquilo, no voy a tomar ni mucho menos hacer cosas que no debería” y concluyó mirándome fijamente a los ojos diciéndome que ya era una mujer y que estuviese tranquilo porque tampoco tenía a alguien que le rondara por la cabeza. reunionEse medio minuto de palabras y miradas dirigidas hacia mí, me hicieron ver algo que nunca antes había visto en mi hermana, era verdad, ya no era la niñita de la casa, ahora era una mujer, capaz de poder tomar decisiones, pero algo más que me sorprendió, mientras me dio esas excusas para obtener mi permiso de hermano mayor, fue su sensual mirada. Aquella noche, en ese preciso momento no estaba viendo a mi hermana sino a una mujer, recién aquella vez pude notar como es que aquella niña, ya no lo era, ni física ni mentalmente. Físicamente Camila es una mujer muy bella pero hasta aquella noche no la había visto con esos ojos. Luego de darme su pequeño discurso y dejarme en claro que ahora ya era toda una mujer me negué rotundamente con un NO y que no iría a ninguna reunión, mucho menos sabiendo que iba a haber licor. Es verdad nunca estuve en una universidad pero si asistí a muchas de esas reuniones donde supuestamente sólo se conversa. Tonterías, yo sabía que había mucho más que solo hablar en aquella reunión donde mi hermana quería asistir, luego de eso, hubo un rotundo silencio y miradas desafiantes, ella como la mujer obstinada que ahora conozco, me dijo: “debo asistir a esa reunión a como de lugar”. La miré como diciendo que solo iría sobre mi cadáver, pero nuevamente ayudada de sus encantos y prácticamente coqueteando conmigo me dijo: “Y si vas conmigo?”, eso me dejó sin palabras, pues no me esperaba esa sugerencia.No lo pensé mucho y le dije que estaba bien. Yo le acompañaría pero sólo sería una hora como mucho la que podía cubrirla. Y así sucedió, al rato estábamos en la tal famosa reunión donde por supuesto había licor y mi hermana encandilada con un chico y sus demás amigos la pasaban bien. Yo cumpliendo con mi palabra dejé cumplir la hora distrayéndome y conversando con unas amigas. Cuando me percaté ya habían pasado más de dos horas y mi reacción fue muy tarde ya que mi hermana estaba totalmente ebria. Tomándola en brazos y taximirando con enojos a sus amigos la saqué de esa “reunión” y tomé el taxi con destino a mi casa. Mi hermana era una muñeca de trapo, no lograba decir ni siquiera una sola palabra, traté de darle agua pero ni aun así se le pasaba. Ibamos por mitad de camino cuando empezó un gran lamento por parte de ella, tuvimos que bajar un par de cuadras antes de la zona donde vivíamos. Yo necesitaba que mi hermana, quien ahora se encontraba hecha un mar de lágrimas, guardara compostura y así pudiéramos ingresar a casa y lograr pasar esto sin que nuestros padres se dieran cuenta. Nos sentamos en unas bancas del parque y yo trataba de explicarme de dónde venía tanto sentimiento al ver llorar a Camila. Sé que cuando nos pasamos de licor nos ponemos sentimentales pero nunca había visto a alguien ponerse tan mal como lo estaba mi hermana. Trataba de consolarla sin saber qué es lo que le pasaba, cuando de repente como un río sin cauce empezó a soltar todo eso que llevó por dentro, durante años. Entre lágrimas y aliento a licor me empezó decir que no era feliz con lo que hacía en su vida, que únicamente lo hacía para tener tranquilos a papá y a mamá ya que ellos la presionaban mucho porque no querían que tomara mi ejemplo. Ella lloraba y al mismo tiempo me miraba, agarraba mi rostro y me decía que sentía mucho como es que ellos me trataban y que sufría también por esa causa, que estaba cansada de todo y quería lograr rápido sus objetivos y metas para poder largarse de la casa y dejarlos. Si nosotros guardábamos estos sentimientos de represión y baja autoestima era gracias a que ellos no habían sido buenos padres. Cuando yo escuché decir todas estas cosas a Camila empezaron a caer lágrimas de mis ojos, algo que me sorprendió porque debió haber sido de muy pequeño la última vez que yo había llorado por algo, pero en ese momento lloraba porque sentí que no era el único en mi hogar que se sentía así, sino también mi hermana, aquel buen prospecto para mis padres, aquella que lograría corregir todo lo malo que yo había cometido y, que hasta el momento lo estaba logrando, pero bajo una presión que cualquier persona no lograría soportar, incluso yo. Traté de reanimarla pero me sentía tan identificado con ella y sobre todo la forma como me lo decía me hacía sentir en aquel momento como su guardián y único protector para lo que sucediera. Así que la mire a los ojos y le dije que tomar no estaba mal, que siempre había una primera vez y que yo asumiría la culpa de su estado ante nuestros padres. La tomé y apoyando mi hombro al suyo la abracé de la cintura y logramos caminar las pocas casas de distancia que nos faltaban para llegar a nuestra casa. Saqué mi llave y abrí la puerta esperando que luego de hacer gran bulla mi madre o mi padre estuvieran despiertos esperando ver la escena que yo les llevaba a casa. Pero para mi sorpresa y la de mi hermana que ya prácticamente entraba en razón porque el licor ya salía de su sangre,o al menos eso pensé, nos percatamos que nuestros padres, como pocas veces lo acostumbraban, habían salido a una reunión familiar y en vista de que nosotros no llegábamos habían decidido marcharse dejando una nota que decía que tal vez no regresarían sino hasta el día siguiente muy temprano porque era cumpleaños de nuestro tío Enrique y él vivía un poco lejos. Luego de leerle la nota a mi hermana a la cual ya había dejado en su cama, sonriendo terminé diciéndole que era la mujer con más suerte del mundo y ella me dijo que yo era el hermano más bueno y hermoso del mundo. Hubo un silencio largo mientras ella sonrojada todavía por su estado me miraba e inmediatamente exclamó: Regresemos a la fiesta! Y se paró como para echarse a andar cuando de repente sus piernas no pudieron más y si no fuera porque fui rápido y logré atraparla quizá se hubiera hecho daño con la esquina de la puerta. En aquel momento cuando la tomé, sin querer, le había agarrado completamente su seno derecho por debajo de su blusa y encima de su corpiño, pero note inmediatamente que mi hermana, además de tener unos senos realmente grandes, estos estaban firmes y suaves, fueron segundos incomodos y mientras la lograba levantar ella me dijo: “casi metes tu mano donde no deberías hacerlo” y yo respondí: “Estas loca, mejores tetas he cogido”. A esta respuesta me miro algo enojada y una vez más me preguntó si íbamos a regresar a la fiesta y se fue acercando poco a poco como cuando alguien seduce, la miré y le increpé casi con alta voz: para eso tomas licor? Para no saber comportarte luego con tu hermano. Camila es una mujer directa y clara desde que la conozco, siempre tiene una respuesta para todo y en aquella ocasión no iba a ser la excepción, me miró y con desparpajo empezó a sacarse la blusa en mí delante y a hacer mimos como quien hace un striptease y me preguntó: “te gustó tocar mi seno?, te gustaría tocar los dos? o tal vez, mirarlos?” Era obvio que aún estaba ebria y ahora muy confundida, estaba ya a punto de sacarse el brasier cuando de repente no pude más y tuve que marcharme de ahí. Salí de su cuarto diciéndole que se encerrara y que nunca más cuente conmigo para cubrirla mientras ella se quiera embriagar con sus amigos y amigas. Luego de un largo silencio mientras bajaba, entré a la cocina, saqué de la nevera uno de los tragos de papa y me serví el vaso lleno. Necesitaba relajarme y disipar de mi mente esas imágenes de mi hermana que ahora ya no me producían pena recordar su mirada sino que me causaba un placer indescriptible, un sentimiento que trataba de apagar, pero que no podía. Estuve tomando quizá unas dos o tres rondas, casi ya para empezar la segunda botella cuando vi venir a Camila hacia mí solo con un suéter. tomandoMi mirada ya estaba algo borrosa y le pregunté que hacía fuera de la cama y ella contestó diciéndome: “y a ti quien te dio permiso de tomarte las bebidas de nuestro padre y porque era tan egoísta de no llamarla para poder compartir”. Inmediatamente ella abrió una botella, era evidente que ahora ya estaba con menos alcohol en el cuerpo, la miré cómo se servía todo un vaso lleno y me decía salud por los secretos que teníamos guardados. Me sorprendió ese brindis y pregunté: cuales secretos, de qué hablas?. Ella me miró y se me acercó y me dijo que había sido muy bueno en escuchar su secreto que había guardado durante todos estos años para no defraudar a papá y que ella también guardaría el secreto de que por mi cabeza habían pasado pensamientos impuros hacia ella. Le dije que era una tonta que no sabia agradecer el tiempo y la ayuda que yo le estaba brindando. Se puso por detrás de mi cabeza y extendiendo sus brazos alrededor del cuello me dio a beber de su vaso y me dijo: “no tienes por qué avergonzarte yo también alguna vez te espié y te vi desnudo mientras te bañabas y hasta alguna vez me he masturbado al igual que tú. Eres mi hermano no tengo porque mentirte”. Mientras me decía eso, sentía que el licor que estaba ingiriendo me había hecho el mismo efecto y al mismo nivel que a mi hermana. Me hizo voltear y dejar las copas sobre la mesa y mirándome fijamente me dijo: “quieres tocar mi seno, aprovecha que estoy embriagada”. Esto último que me dijo hizo que le propinara un empujón y en respuesta ella me dijo: “no te sientes hombre o qué, o no soy una mujer atractiva para ti”. Le pregunté que si tanto era el alcohol que había ingerido que acaso no se daba cuenta de que se estaba comportando como una puta conmigo y ella, como la mujer obstinada que conozco, regresó nuevamente a mí, pero esta vez con más sutileza, se puso de espaldas y puso mis brazos alrededor suyo dejando mis manos a la altura de sus firmes senos. Me dijo: “cógelas por favor, solo una vez un hombre me las ha tocado y solo una vez un hombre me hizo mujer”. Esto que dijo mi hermana, más el licor que ya había hecho efecto en mi, relajó mis manos de manera que en un momento estaba rozando sus pezones por el borde de su brasier, al poco momento esos pezones pequeños estaban poniéndose duros y mi hermana empezaba a soltar entre susurros sus primeros gemidos provocados por mis manos acariciando sus senos. No pude evitarlo, mi pene estaba poniéndose cada vez más y más duro y ella retorcía las caderas como vaticinando lo que se vendría a continuación. El licor había hecho su trabajo y el destino estaba marcado para lo que ahora somos, esa es la única explicación a todo lo que esa noche sucedió. Mi hermana me pidió sacarle el brasier y yo ahora solo quería ver de cerca esos pechos que en verdad había espiado por las hendiduras de la puerta del baño. Tenía frente a mí la bella figura de mi hermana quien luego de sacarse su suéter estaba totalmente desnuda inundada de licor al igual que yo pidiéndome que solo nos dejáramos llevar. La levanté y abrí de piernas para cargarla hasta su cuarto mientras nuestras lenguas se entrelazaban y la saliva era más que abundante provocada por la excitación. Llegamos a su cuarto y tiré prácticamente a mi hermana a su cama y no perdí tiempo, me quité todo lo que llevaba puesto encima, lo más rápido que pude. Pienso que mi cerebro si reconocía que era mi hermana a la que le estaba comiendo el coño y justamente producto de esos pensamientos hacían que me sentiera super excitado, como nunca lo estuve. follandoAsí estuve por largos minutos haciendo delirar de placer a mi hermana hasta que ella se sentó en la cama y me dijo: “ven que ahora yo quiero ser quien te lo haga“. Entre miradas confusas y palabras a medias, logré preguntarle a Camila porqué me decía eso, ella me contestó que siempre me había espiado las veces que yo había llevado a chicas a mi cuarto cuando mis padres no estaban y había visto mi pene muchas veces y se había masturbado pensando en esos momentos. Cada palabra que desde ese momento salía de la boca de ella era como un fuerte afrodisiaco en mí. Tuve un erección tremenda, yo nunca me había sentido así, mi hermana estaba totalmente complacida de juguetear con su lengua y labios en mi pene y, mientras me daba una de las mejores mamadas que había recibido me hablaba de las cosas que yo quería que le haga luego. Puse a mi hermana como hacía con todas las chicas que llegaba a ligarme, acostada boca arriba con las piernas flexionadas hasta el límite, prácticamente hasta que los tobillos tocaran su nuca. Mi hermana algo extrañada me dijo que casi no podía respirar pero yo le conteste diciendo que valía la pena porque le iba a hacer sentir algo que nunca había sentido. Agarre mi pene y se la coloqué sobre ese coño fresco y juvenil que tenía y empujé firme pero muy lentamente toda mi hombría. Veía como ella, mientras sostenía sus piernas abría los ojos y su boca un poco más a cada paso que mi pene resbalaba por la profundidad de su coño. De repente escuche un ligero gemido de dolor, me miró y me dijo que ya no lo metiera más, que ya lo sentía hasta el fondo, y con una cara entre sorprendida y mordiéndose los labios me pidió no sacarla por un rato y luego volverlo a hacer igual. Así lo hice, volvimos a retomar la posición favorita pero esta vez ella se acomodó mejor y me dijo ahora quiero que trates de meterlo todo, eso me hizo comprobar que mi hermana tenía una vagina no tan estrecha pero si poco profunda. Volví a empujar suave y lento y sentir como abría su vagina al paso de mi excitado pene cuando de repente ya no escuche un gemido de dolor sino de placer, fue entonces cuando empecé a empujar con todo y cada vez más rápido. Ella no dejaba de mirarme y apretar mis brazos mirándome a los ojos y mordiendo sus labios pidiendo que no me detenga. Estaba haciendo mi mujer a mi hermana, sangre de mi sangre, quizá por eso era tanto el placer que ambos sentíamos. Sometí a mi hermana, por petición suya por media hora aproximadamente, hasta que sentí sus uñas clavándose en mis brazos lanzando uno de los orgasmos más largos que haya sentido, su vagina estaba mojando toda la cama mientras yo sentía que mi leche estaba por llegar. Ella casi desfalleciendo de placer me abrazó y me dijo: “córrete dentro de mi por favor, yo solo quiero ser tuya para siempre, no me interesa nada más”. Así sucedió, me corrí tanto como pude hacerlo, no es por exagerar pero sentí que mientras me corría dentro de ella la leche ya no tenía lugar y se desbordaba por sus pliegues vaginales. Fue un clímax total. Terminé rendido y atado por los brazos de mi hermana, luego de regresar de ese clímax nos miramos y me dijo algo que no espere escuchar: “Quiero ser tu mujer para toda la vida, ya no quiero vivir con mis padres, no me importa nada solo te quiero a ti, aunque seas mi hermano”. La miré y la besé y le dije que yo tampoco permitiría que nadie rompa lo que había empezado aquel momento. Estaba seguro de que ella era tan sincera como yo lo estaba siendo. dormidosPensando estas cosas y mirando fijamente a los ojos de la mujer que había capturado mi atención y luego de darnos un último beso, nos quedamos dormidos. Olvidamos totalmente todo, desde que habíamos dejado nuestras ropas por la cocina y sala y que la puerta de su cuarto de estaba abierta. Cuando logré reaccionar sentí un par de golpes en la cara, era mi padre golpeándome y maldiciendo por la escena que él y mi madre habían encontrado en su casa. Mi hermana por su parte ya estaba despierta recibiendo las injurias de mi madre. En un momento pensé en lo que habíamos hecho, que todo estaba mal, pero cuando voltee a mirar a Camila supe que ella no había olvidado ninguna palabra de lo que habíamos hablado aquella madrugada. La miré y solo me tocaba, aunque sea una vez en mi vida, hacer algo bueno. Cumplir mi palabra de una vez por todas, me paré y empujé a mi padre y mirando a mi madre y tomando a Camila de la mano les dije que nosotros también pensábamos que ellos tampoco eran los padres que hubiésemos querido tener y que ya estaba cansado de que su frustración la reflejen en mi o en mi hermana. Camila me tomó fuerte de la mano y tapándose recogió algo de nuestras ropas y le dijo a mi madre que ella nunca fue una buena madre y amiga que siempre quiso contar con ella pero nunca estuvo ahí cuando la necesitó, a mi padre le dijo que ya estaba cansada de sentirse bajo su imposición y que no sentía pena o remordimiento por lo que había sucedido y que hubiese deseado mil veces no tener la clase de padres que ellos eran con ella y conmigo. Luego de ponerme algo de ropa muy rápido me dijo: “vámonos ya Sergio nunca más quiero volver a este lugar”. Salimos entre la mirada triste de mi madre, maldiciones y lisuras de mi padre y el llanto aguantado en la garganta de Camila. Luego de eso, intentamos comunicarnos con ellos, pero lo último que escuché de mi padre fue decir que el nunca tuvo hijos. Esto último reafirmó mi decisión y la de Camila en desaparecer del mapa de la familia, cambiar de identidad y prácticamente empezar todo de nuevo. delamanoAhora estamos viviendo en otro país y como si no fuéramos hermanos sino como cualquier otra pareja. Al final nuestro amor ha podido ser más grande que los obstáculos que nos ha tocado afrontar, en un primer momento fue muy difícil nuestra situación, pocos o casi nadie nos apoyaron, pero supimos salir adelante con mucho esfuerzo y sacrificio. Hubieron problemas y algunos desacuerdos, es más, casi me deja, mi ahora esposa y antes hermana por una fantasía que por poco acaba con nuestra relación, pero esa será una historia que luego les contaré. Espero que nuestra historia les agrade y si están en una situación similar les ayude a salir adelante. Mientras escribía este relato Camila estuvo a mi lado y el día que la publiquen espero que me avisen pues la leeremos juntos y recordaremos esos momentos y por qué no decirlo, a nuestros padres que aunque no fueron buenos, al fin y al cabo nos dieron la vida.

Con aprecio sus amigos incestuosos, Sergio y Camila.

Las imágenes son referenciales.

Relato erotico incestuoso 2

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