El sexo con mi hermana siempre fue fuerte, era lo que le gustaba y no entendía por qué, pero igual tenía que empezar así para excitarla. Lo que más le gustaba era que la despierte con mi polla en su boca y la lleve a mi cuarto casi a la fuerza y así, la haga mía. Hoy estaba muy caliente y quise hacerlo con ella así que fui a su cuarto, la vi durmiendo en su cama y su sexy cuerpo me excitó más de lo que ya estaba. Una vez en mi cuarto empezamos a follar, ya estaba caliente y ya no tenía que “tratarla mal” ahora, ella era quien me pedía sexo y se sentaba en mi polla disfrutándola. Sus gemidos fueron tan fuertes que despertaron a nuestra madre, quien luego de gritarnos por haber hecho mucho ruido también se unió a nosotros y lo hicimos los tres en mi cuarto. Ahora ya estábamos los únicos tres miembros de la familia y ya no podíamos despertar a nadie, nuestros gemidos podrían ser los más fuertes y no pasaría nada. Somos incestuosos los tres en mi casa y disfrutamos mucho del sexo entre nosotros. No le hacemos mal a nadie y aunque tengamos un pensamiento distinto al de otros igual les respetamos.

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