Su madre tenía un amante y su hija lo sabía, no le decía nada porque su padre no era un santo y siempre llegaba oliendo a mujeres. Ellas eran como amigas y por eso su hija le permitía todo, pero esta situación se salió de control al punto que su madre le permitía a su hija follar con su amante. La hija había llegado a pedirle penetración anal al amante de su madre porque fue con él con quien por primera vez sintió una polla dentro de su bello culito. Ahora cada vez que pueden se arman unas fiestas donde está permitido de todo. La madre y la hija son las perras del cabrón afortunado y el cornudo del esposo y padre no sabe que a las mujeres de la casa se las follan casi siempre. Más de 60 minutos de pura acción e incesto combinado con infidelidad y mucha lujuria.

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