Cuando Sahichi se fue a estudiar al extranjero nos apenó mucho, todos en la casa la despidieron con lágrimas en los ojos, pero sabían que el esfuerzo y el sacrificio valdrían la pena. Ella y yo ya habíamos tenido algunos momentos donde dejamos de lado los lazos familiares y lo hicimos. En realidad, fui yo quien la sedujo inicialmente y la inició en esta vida incestuosa, pero como les comenté ella partió de nuestra casa a otro continente y estuvo lejos de nosotros y de mi durante 5 largos años. A su regreso no había en nuestra casa una sola persona de nuestra familia que no la conociera y no estuviera esperando para saludar y felicitar a Sahichi por sus logros alcanzados. Cuando todos se habían marchado e ido a descansar, ella tocó mi puerta y le dije que podía pasar, se acostó sobre mi pecho y susurrando a mis oídos me dijo que no pudo dejar de sentir ese placer en el que yo la inicié. Me paré a asegurar con pestillo mi puerta y regresé para besarla como no lo hacía en años, metí mi mano en su parte y estaba totalmente húmeda. Quizá porque no la había tocado en todo este tiempo sentía el cuerpo de mi hermana muy diferente, digamos que mucho mejor, tenía los senos más grandes y estaba más que hermosa cuando la vi desnuda, pero lo mejor estaba por venir, ella había adquirido mucha experiencia para follar, algo que comprobé mientras oía sus gemidos entre susurros para que nuestra familia afuera no escuche. Este regreso y encuentro con mi hermana tenía que empezar de una buena manera así que recordé lo mucho que le gustaba mamarme la polla y tomarse mi leche y terminé este hermoso encuentro corriéndome en su cara para placer de ella. Ahora continuamos nuestra vida y placeres incestuosos como era antes de su viaje.

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