Todo empezó en nuestra adolescencia, cuando pasábamos mucho tiempo a solas mientras nuestros padres se encontraban fuera de la ciudad, incluso algunas veces por semanas enteras. Este tiempo a solas nos ayudó mucho a reconocer el placer incestuoso y poder llevarlo a la práctica. Poco a poco empezamos con los clásicos juegos de darse besos en la boca y así a medida que pasábamos tiempo a solas descubríamos placeres deliciosos pero que sabíamos que no eran permitidos por la sociedad. Supimos mantener muy en secreto todas estas actividades, ya que no estábamos dispuestos a dar marcha atrás, sea lo que sea lo que pasase en nuestras vidas. Actualmente Susana mi hermana que aún es soltera y yo que ya estoy casado seguimos buscando momentos y el tiempo para continuar con nuestra conducta sexual. Ahora ella y yo practicamos el sexo anal, algo que mi mujer no ha sabido corresponderme aun luego de varios años de matrimonio. Nos gusta filmarnos y enviar nuestros videos anónimos a páginas como éstas para compartir nuestro placer y saber que así como nosotros hay muchos más allá afuera esperando a sentirse identificados.

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