Su madre era una mujer que había quedado embarazada a muy temprana edad, el sexo fue para ella, desde muy jovencita, un vicio y un placer al que nunca rechazó. Tuvo su hijo a la edad de 15 años y ahora que tiene 33 su hijo ya es todo un hombre, él acaba de cumplir 18 años y ella no se comporta como una madre cualquiera. Ella es una mujer muy especial para él porque no sólo es la mujer que le dio la vida sino que en su casa, encerrados en el lugar donde viven ellos dos, se convierten en marido y mujer. Cuando llega la noche y ella necesita una buena polla entre sus piernas, es su hijo quien hace que ella sienta el placer del sexo. El incesto entre ellos ha hecho que ninguno de los dos tenga necesidad de buscar sexo fuera de la casa, es más, creen que es el sexo más seguro que puede haber y el mejor porque hay confianza, respeto y fidelidad extrema al punto de que piensan seguir así por el resto de sus vidas.

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