Como no recordar aquellas tardes de invierno que pasaba junto a mi abuelo, un hombre con mucho y lujuria que me complacía en todo lo que le pedía y me daba incluso más. Lo único que él quería en su vida era verme feliz y eso lograba haciendo realidad todos mis caprichos. Cuando me acerca a él y le besaba sentía que su polla se endurecía y al final terminábamos haciendo el amor como novios adolescentes.

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