Aquel vestido amarillo era mi perdición, cada vez que veía a mi tía vestida así se me ponía la polla muy dura y no había forma de bajarme la calentura que masturbándome. Cuando caminaba por mi lado y sentía su aroma perdía la cabeza, me había enamorado de ella y no podía sacarla de mi cabeza. Aquella noche jamás la olvidaré, se estaba cambiando para salir y se dio cuenta que la estaba espiando, fue a mi habitación y me dijo que sabía lo que yo buscaba y que solo necesitaba oírlo de mi boca para que esto se haga realidad. Minutos más tarde y luego de confesarle mi amor ella estaba encima de mio, se había levantado un poco el vestido y agarró mi polla para metérsela y se empezó a mover. Aquella noche ella hicimos el amor y aquel hecho fue registrado en vídeo y compartimos ese momento con todos.

Comentar el video

Tu correo no va a ser publicado. Campos obligatorios *

*