La venganza es dulce dicen y si se ha esperado años para llevarla acabo es mucho más placentera disfrutarla. Hoy esta madura va a pagarle a su esposo con la misma moneda que él le pagó durante muchos años cuando podía caminar e ir de un lado para otro, con prostitutas y jovencitas que él con su dinero seducía y conquistaba. Ahora está sin poder caminar, sentado en una silla de ruedas y dependiendo de su esposa quien ha convencido a su hijastro de follar en la propia cama donde su padre lo hacía con ella y la razón es muy simple. Su padre siempre fue un abusivo y nunca le importó los deseos ni nada de su hijo, toda la vida se preocupó por si mismo y jamás le importó lo que sentían las otras personas. Ellos lo harán muy fuerte y ella gemirá como loca para que pueda oír y sentirse más frustrado de lo que está en esa silla, él querrá masturbarse, sentir algo de placer pero no podrá y eso es lo que precisamente ella espera conseguir que sufra “al ver la carne y no tener dientes para masticar“.

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