Los años habían hecho efecto en el cuerpo de mi abuela y ahora ya no era lo que solía ser, cuando follábamos antes era insaciable e imparable. Era yo quien tenía que decirle que paráramos porque ya no podía, pero el tiempo que ha pasado no ha sido en vano. Aunque disfrutamos del sexo, ahora tengo que hacérselo despacio y si es por atrás, peor aún. Recuerdo que tiempo atrás era una delicia para ella que se la metiera muy fuerte y duro por su colita. Los gemidos que le provocaban tener mi polla dentro de su culo eran tan fuertes que estoy seguro que la vecina del lado escuchaba y por esa razón cada vez que me veía me sonreía. Igual como dije antes, no dejará a mi abuela porque ella no lo hizo cuando yo más la necesité.

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