Mi matrimonio ya estaba mal cuando empecé a tener sexo con Daniel quien es mi primo. El había logrado sin querer, ganarse mi corazón y todo mi ser. Habíamos empezado a tener esta relación incestuosa precisamente una de muchas noches cuando él era el único que escuchaba mis penas. Yo poco a poco sentía que debía tener el valor para parar y analizar las cosas y lo que sucedía en mi vida sentimental pero estaba demasiada compenetrada con él, el tema sexual era algo que había influenciado mucho entre nosotros, para ese entones Daniel ya había dejado a su novia y solo faltaba que yo tomase una decisión, terminar con el hombre que me satisfacía y me volvía loca o seguir viviendo una vida rutinaria y aburrida al lado de mi marido. El placer que nosotros nos brindamos mutuamente no sabía reconocer que éramos primos hermanos o no, solo sabía sentir. Mientras seguía saliendo con mi primo, aún estando casada con mi esposo, tuve que decidir por mi matrimonio o por algo que me estaba llenando de vida y mucho placer. Logré luego de mucho pensar terminar mi matrimonio para poder seguir mi camino en la vida junto a mi primo con el cual ahora soy más feliz que con cualquier hombre con el que haya estado. El ha sabido darme placer, oír mis cosas y ser un hombre completo.

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