En la familia por parte de mi madre todos siempre han sido muy unidos, sobre todo las hermanas mujeres y cuando María la hermana menor de mi madre se separó de su esposo, ella la apoyo anímicamente y le dijo que podría venir a nuestra casa a pasar una temporada mientras se disipaba de sus problemas. Ninguno de los miembros de nuestro hogar tenía inconveniente con eso, mucho menos yo quien había descubierto los cambios hormonales de mi tía Carmen. Ella se levantaba muy temprano por las mañanas a darse baños de agua fría y yo más de una vez ya la había espiado y me había masturbado mirando sus enormes tetas. Cierto día sentí que se había levantado pasada la media noche a planchar, yo sabía que mi tía se traía algo con sus hormonas, así que decidí bajar, pero no me sorprendí tanto al verla masturbándose porque eso era lo usual en ella cuando se levantaba a esas horas, así que esta vez, decidí dar un paso más. No aguantaba las ganas y el hecho de que ella no me impidiera que bajara y la viera así, al contrario mi intención fue muy bien recibida y, con mucho silencio luego de darme una buena mamada me hizo venir en un par de minutos, pero yo sentía la necesidad de penetrar ese coño que unos minutos antes ya había lamido, ella susurraba entre gemido y gemido que le diera más fuerte, quería sentir toda mi polla en su coño cincuentón y ahí mismo en las escaleras, ambos estábamos sin miedo a que bajasen y nos sorprendieran porque nuestros cuerpos estaban muy excitados y extasiados de placer. Con mucho cuidado me sacó nuevamente otra dosis de leche y me la hizo venir toda en su boca.

Comentar el video

Tu correo no va a ser publicado. Campos obligatorios *

*