Mi tío, su esposa Tailandesa y su hija Akin habían llegado de viaje y se alojaron en nuestra casa, no sabía exactamente lo que me quería transmitir cuando mire a Akin por primera vez, pero había escuchado que las mujeres tailandesas eran ardientes dependiendo como las motives. Mi primer intento fue neutralizado por mí ahora prima, ya que me dijo con el poco español que lograba pronunciar, que ella tenía un novio en su país y que si yo pretendía seducirla estaba muy equivocado, pero nada perdía quedando sin respuestas a mis interrogantes, así que cierta vez cuando volví a quedarme a solas con ella, le brindé un trago que solemos tomar en mi casa, pero que a quien no sabe libar licor puede llegar a marear muy rápido. Yo tenía predispuesto todo lo que le haría a Akin si ella me aceptaba tomar ese par de tragos. Y así fue como luego de poco coqueteo, logré por fin tocarle ese par de tetas que eran lo mejor que pude haber tocado hasta ahora. Tal como decían los rumores, solo tuve que poner mucho afán en tocarla para que mi prima tailandesa se encendiera como un volcán. Logré follármela y hacerle sentir que estaba con su novio, fui amable, cariñoso y hasta la besaba como si fuera mi novia tratando de que ella parase de mencionar que estaba mal lo que estábamos haciendo porque tenía novio. Era un puta total, mi polla logró que la tetona de Akin botara hasta la última gota de sexo de su coño al sentir tanto placer. No me había equivocado, era toda una perra, tanto así que entendí que ya para terminar con señas me decía que quería toda mi lefa en su rostro y se la di.

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