Cuando llegaba a visitar a mi tío Gustavo, casi nunca lo encontraba, él se la pasaba realmente trabajando mucho tiempo, pero creo que ya exageraba mucho o tal vez como todo hombre casado con una mujer por más de 10 años ya tenía una amante en otro lugar a quien le brindaba su tiempo libre. Mi tía Karina es una mujer mayor, pero muy bien conservada, quizá por la vida que llevó de soltera y cosas que yo me había enterado mientras conversaba con ella cuando no encontraba a mi tío en su casa. Cierta vez pasé por la casa de mi tío a pedirle dinero pero como siempre no lo encontré, mi tía notó el licor que yo había ingerido y me dijo que no era bueno que siendo tan joven ingiera mucho licor, además a las chicas no les gustaba los chavales con buen porte pero alcohólicos. Esto lo tomé como un halago, y en el estado en el que me encontraba sentí que esas palabras llevaban oculto algo más profundo. Dirigí a ella definitivamente mí atención tratando de seducirla, precisamente ahí mismo, en el mueble de su casa donde nos habíamos sentado a conversar varias oportunidades cuando mi tío no estaba. Ella había notado mi actitud desenfadada y no se cohibía, entonces noté y me puse a pensar que lo que deseaba más mi tía era un hombre, sin importarle que yo fuese el sobrino de su esposo. En aquel preciso momento mientras yo la seducía con indirectas y palabras para ponerla cachonda logré que me creyera que no diría nada de lo que pasara en ese momento. Mi tía asegurándose de ver que todas las puertas ya estaban cerradas se mantuvo conmigo coqueteando en aquel sillón hasta que sus ganas por recibir una buena polla no se contuvieron y se abalanzó sobre mi paquete como una leona en celo. Mientras me la follaba pensaba que mi tío era un estúpido por no saber que tenía un hembra en casa que se moría de ganas de que le taladren el culo, era obvio y no iba a dejar pasar la oportunidad. Así que me la follé por ese culo que estaba casi sin estrenar. Mientras ella gritaba sin importarle ya nada, yo aguantaba las ganas de darle la leche dentro de su culo, pero ella me pidió dársela en toda su boca y cara. Ese secreto que tengo con mi tía, hasta el momento ha sido conservado, gracias a otras visitas que le hago. Cualquier día es buen día ya que igual nunca mi tío se encuentra presente y ahora un amigo de ella nos paga por hacerlo mientras él mira.

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