Desde aquella noche cuando regresé ebrio a la casa y encontré a mi hija en su cama y luego de hablar nos besamos al punto de hacerla mi mujer, todo cambio con referente al trato que yo le doy ahora. Aquella noche la insistencia y mi habilidad para seducir a las mujeres la utilicé con mi hija que a pocos se fue sometiendo a mi bajo instinto producido por el alcohol, fue una noche realmente inolvidable la cual no pude gozar y supongo que ella tampoco porque no estaba al cien. Pero mucho luego, ella me propuso hablar del tema confesándome que aquella fue su primera vez, me sentía muy apenado por esto pero mi hija me dijo que todo estaba bien, por el contrario ella quería experimentar una vez más lo que sucedió pero esta vez quería que yo esté consiente. De esa manera y como para poder guardar el recuerdo de esta experiencia volvimos a hacerlo pero esta vez el sorprendido fui yo cuando mi hija se montó sobre mí y no paro de mover las caderas sino hasta sacarme toda la leche, felizmente lo hicimos con preservativo para no tener que llegar a extremos. Y ahora ella y yo de vez en cuando, algunas veces ayudados y motivados por una copa de vino hacemos el amor cada fin de mes.

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