Cuando mi madre cumplió 60 años me dijo que ya era hora de tomar un nuevo rumbo en su vida. Luego de la separación de mi padre tuvo un vida muy apacible y digamos hogareña, se dedicó a mí, a mi cuidado y a darlo todo por mí, quizá yo en ese entonces no sabía las intenciones incestuosas que mi madre tenía para conmigo. Fue así como se dio nuestra relación incestuosa, el secreto que empecé a guardar con ella. Un tiempo después, mi madre se hizo muchas cirugías y tras esto su deseo sexual aumento exponencialmente. Ella ahora estaba sedienta de pollas y en vista de la confianza que yo tenía con mis vecinos, me hacia convencerlos de follársela mientras yo grababa todo. Ella me contaba que al hacer esto en frente mío, se excitaba mucho más. Mis vecinos estaban muy convencidos de la perversión de mi madre y no tenían problemas en ser grababos mientras mi madre saciaba su placer al ser follada por ellos. A pesar de su edad, ahora con su nueva figura ella se sentía mucho más joven y activa sexualmente. Yo participaba grabando todo y luego por las noches mientras veíamos los vídeos los editaba para venderlos y, a veces, lo hacíamos recordando lo que había ocurrido horas antes. Soy hombre y a pesar de serlo, soy también su hijo pero, no puedo negar que hasta ahora mi madre me sigue provocando el deseo por seguírmela follando y no tengo problemas en que el rumor en el vecindario se haya esparcido y ahora conozcan acerca de nuestra conducta sexual.

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