Antes de que todo esto ocurriera siempre me pregunté por qué sentía deseos incestuosos hacia mi padre y sobre todo hacia mi hermano menor, era muy pequeña entonces una adolescente pero ya mis hormonas estaban muy revueltas en mi interior. A medida que mi periodo llegó mis senos ya habían crecido algo y solo pensaba en tocar esa parte de abajo que me proporcionaba mucho placer. Mi hermano menor era víctima de todos mis ataques sexuales, el clásico jueguito del “doctor y la enferma” se prolongaron hasta ya casi la mayoría de edad cuando ambos sabíamos qué era el sexo. En una de esas oportunidades mientras jugábamos al “doctor y el enfermo” mi madre nos sorprendió y descubrió algunos de nuestros juguetes, pero en vez de reprendernos como muchas veces ella tomo a mi hermano y prácticamente junto a ella tuvimos nuestra primera clase de educación sexual en vivo en directo. Entonces descubrí que vivía bajo el techo de una madre que siempre había esperado descubrir a sus hijos en algo como esto para darles el empujoncito de bienvenida al mundo incestuoso. Ahora incluyendo a mi padre pasamos temporadas practicando sexo entre todos nosotros, pero por supuesto sin que nadie extraño a nosotros lo sepa.

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