Desde que llegó a vivir a mi casa hace mucho tiempo, cuando aún mis padres vivían, mi prima siempre fue sumisa y obediente. Ella era de una provincia bastante alejada del norte italiano y su niñez fue muy dura, por eso cuando llegó se sintió muy a gusto. Yo era el hijo único así que ella me atendía exclusivamente a mi. Pasaron los años y ella jamás se fue de casa, es más, cuando murieron mis padres ella se quedó a mi lado cumpliendo la función que siempre hizo desde que llegó, ser la empleada. Ya era todo un hombre y había que satisfacer mis necesidades y como ella llegó para satisfacerlo todo, pues quien más sino ella para hacerlo. No sólo era la empleada sino que ahora era mi puta privada y como era sumisa nunca me decía que no así que fue con ella con quien por primera vez practiqué sexo anal y es algo que le fascina. Me siento contento al tener una prima como ella, sumisa, obediente, trabajadora y super puta a la hora de follar. No le importa que seamos familia y lo mejor de todo es que me ha dicho que quiere vivir a mi lado para siempre como mi empleada, no le importa si me llego a casar igual lo nuestro continuará. Qué maravilla de mujer es mi prima incestuosa y una de las cosas que más me gusta es que siempre me llama “Patrón”.

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