Desde que éramos novios Juan Carlos y yo, siempre fui muy posesiva con él, desconfiaba todo el tiempo, al parecer hasta cuando dormía, no podía estar un momento tranquila cuando él no estaba conmigo, siempre pensaba en que me podía estar engañando y lo peor de todo es que mi celos habían provocado que imaginase que podría engañarme hasta con mis hermanas. Para ser honesta, él no me daba motivos, pero yo si buscaba cualquier motivo para poder celarlo. Fue así como Juan Carlos hasta mudo su estudio próximo a nuestra casa para estar más cerca de mí y para no levantar falsas sospechas pero eso empeoró cuando decidió elegir a mi hermana menor como sus asistente, yo estaba furiosa, siempre imaginaba como él se la follaba en su estudio e incluso los veía haciéndolo. Mi celos jugaban conmigo todo el tiempo, me hacían sentir otra, incluso en mis alucinaciones veía como mis demás hermanas compartían a Juan Carlos y yo me unía a ellas. Estuve pasando por esto varios meses hasta que he logrado recuperarme, pero ahora lo que ha quedado ya no son celos sino esa curiosidad por saber si en la realidad yo podría compartir a mi esposo con mis hermanas como en aquellas alucinaciones sexuales y enfermizas. Esa curiosidad tan grande no me deja vivir en paz y le he confesado a mi esposo que quiero hacer de todo con él e incluso hacerlo con mi hermana en nuestra cama, ver cómo él se la folla y cómo ella gime de placer. Voy a hacer hasta lo imposible para convencerla y hacer que mis celos enfermizos se hagan realidad y por fin terminar con esta curiosidad que me mata.

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