Desde mi adolescencia sentí mucha atracción por Pilar, mi tía. Ella siempre fue pretendida por muchos hombres y yo me preguntaba qué hacia ella para que estuviesen detrás suyo todo el tiempo. Ya la había espiado alguna vez con alguno de sus pretendientes teniendo sexo, aquella vez recordando eso me masturbé durante toda la noche. Luego de todo este tiempo de haber sentido atracción sexual por mi tía, con la confianza que me daba el ya ser mayor de edad, me senté y le declaré mi amor por ella y sobre todo que quería perder mi virginidad a su lado. Al inicio pensé que todo sería una mala idea pero tan pronto como fui diciéndole que era lo que pretendía hacer con ella, me sentí más cómodo hasta que me dijo que no había problema con eso porque también se le había pasado por la cabeza montarme algún día pero no lo había hecho porque yo era menor de edad en esos tiempos. Aquel día, por primera vez toqué un coño e introducía mis dedos en sus profundidades, lamí su coño y también me dio una mamada que hizo que me pusiera la polla muy dura como nunca la había tenido. Me gustó mucho haber experimentado por primera vez con mi tía y que ella haya sido tan buena al momento de hacerlo conmigo. Ahora que la veo me pide sexo a cada momento y siento que sus deseos son incontrolables. He descubierto su secreto y la razón de por qué tantos hombres las buscan, es ninfómana y necesita follar todos los días, por lo menos una vez.

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