Cuando mi madre empezó a viajar mucho no vio mejor opción que dejarme con mis tías, Margaret y Nicol. Al inicio no pasaba nada extraño, pero a medida que los viajes de mi madre eran cada vez más frecuentes empecé a notar el carácter extraño de Margaret. Luego llegué a comprobar poco a poco que de alguna manera ella siempre pretendía seducirme. Estaba aterrada por eso, siempre prefería estar con mi tía Nicol. Todas las veces que mi madre me dejaba en casa de mis tías, siempre pasaba lo mismo y yo solo me refugiaba en los brazos de Nicol. Una de esas noches cuando tuve que salir de mi cama huyendo al cuarto de mi tía Nicol preguntándole si me podía quedar a pasar la noche en su cama, ella no tuvo inconveniente y me sentí segura a su lado. Luego empecé a notar que ella también sentía una atracción por mí, mientras me cobijaba en su lecho, sentía como su susurro aumentaba, los latidos de su corazón en mi espalda cada vez más rápidos y fuertes y sus manos tibias y suaves empezaron a recorrer mi cuerpo. No sé en qué momento exactamente empezó todo, pero al poco rato estaba sintiendo la necesidad de entregarme a ella. Dejé que hiciera conmigo lo que quisiera y yo también con ella, besé sus pechos y hasta me animé a meter mi lengua en su coño. Fue la mejor experiencia sexual que tuve en mi vida. Ahora mi madre ya no viaja muy a menudo pero yo sigo yendo a visitar a mi tía Nicol para poder sentir una vez más todo ese pacer infinito que a su lado sentí.

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