Todo ocurrió en una tarde de verano en donde mi hija y yo nos encontrábamos a solas pues mi esposa había salido a pasar la tarde donde unas amigas, mi hija y yo conversábamos de diferentes temas hasta que tocamos el tema sexual, entonces ella me comenzó a preguntar sobre algunas cosas que despertaron lujuria sobre mi pero yo supe guardar la calma pero no por mucho tiempo porque ella fue directa y me confesó su deseo por mí, algo a  lo cual no supe rechazar solo recordé que hace mucho yo tenía la necesidad que mi mujer no me sabia complacer. Aquella tarde hice gritar a mi hija de placer en la cama de una forma como no lo hice con su madre eso fue algo que me motivo y a pesar de mis años ahora ya mantengo una relación a escondidas.

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