Está harto de mi vida, me habían despedido del trabajo y encima mi mujer me había dejado, abandonado con mi hija, para variar había adoptado al vicio del alcohol como mi mejor amigo que me refugiaba de todas las penas en las que me encontraba, ese mismo vicio me hizo ver a mi única hija como una mujer hecha para follar. Sin reparo alguno la tome por la fuerza, fue difícil y dígannos que hasta el último momento ella se negó, no quiero que piensen que es algo que me hizo feliz, por el contrario luego de tremendo placer me sentí muy mal porque mi arrebato hizo que abusara de ella sin contemplación alguna salvo que en mi delirio desquiciado use protección porque no quería que mi hija quede embarazada de un padre mucho menos alcohólico y enfermo.

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