Ella es su madre, una mujer que a su edad ha permitido que sus pasiones más bajas y sensaciones de placer se incrementen sin control, al punto de querer seducir a su propio hijo para que pueda follar con él.Ya poco le importa que sea el niño de sus ojos, ella ya no le ve así, cada vez que está junto a él siente que está con un hombre, guapo, inteligente, joven y sobre todo de confianza, alguien que nunca le traicionaría. Se ha enamorado y ve en su hijo lo que vio en su esposo y la falta de su presencia la ha llenado con la de su hijo. Es por eso que está decidida a seducirlo y hacer que él se enamore de ella como lo hiciera su esposo, hace unos años atrás. En su intento por hacer esto ahora se viste con prendas ajustadas y escotes, en esta oportunidad se ha puesto sólo un suéter y se ha acercado a la chimenea dejándole ver todo el culo y meneándose como una gata en celo. Eso ha confundido tremendamente a su hijo quien ha terminado por irse a la cama, en un intento por salir de ahí. Estando en su cama él ha pensado el por qué su madre ha hecho algo así y por qué se le ha parado la polla al verla en esa actitud, cuando de repente ella ha llegado y le ha mirado la polla, se la agarró y se la empezó a lamer con sábana y todo, para luego levantar la sábana y dejarla expuesta, lista para empezar a mamarla y no parar hasta sacarle la última gota de ese néctar prohibido. Es más, le ha hecho una paja cubana aprovechando que tiene un buen par de tetas gordas y ha terminado cumpliendo se incestuoso sueño. Por su parte, su hijo se ha quedado sin moverse, haciéndose el dormido y es que es algo nuevo, que le ha dejado confundido y a la vez demasiado excitado.

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