Desde que empecé a ser adolescente y empecé a mirar como hombre a mi tía no pude sacar los ojos encima de ella, sobre todo porque me di cuenta que con ella podía tener mi primera experiencia sexual. Aprovechando que ella se quedaba por algunas temporadas en mi casa trataba de pasar mi tiempo libre conversando con ella, intentando siempre por todos los medios hacerle recordar cuando ella y yo éramos mucho más adolescentes y ella me lleva a jugar con sus amigas, pero al parecer a mi tía no le venían bien estos recuerdos. Trataba de esquivarme todo el tiempo pero para eso estaba mi insistencia y mis ganas de follar con ella que ya habían aumentado exponencialmente. Siempre esperaba que mi madre se haya ido para yo poder insinuarme sexualmente, ya había logrado besarla y ella no me había rechazado y así, a medida que pasaban los días el grado de acosamiento iba en aumento. Terminé follando con ella, teniendo mi primera actividad sexual con la hermana menor de mi madre un placer que hasta ahora no puedo comparar al hacerlo con otras novias. Aún sigo viendo a mi tía, es más ella sigue visitándonos en casa y es donde todo nuevamente se da, terminamos follando como marido y mujer a espaldas y guardando el secreto ante la familia.

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