Carlos se había dedicado a hacer los trabajos que faltaban terminar en nuestra casa y parte de estos incluían terminar de colocar el piso de nuestra sala. El se dedica a todos esas cosas que tienen que ver con reparación de viviendas y su ayuda había sido muy bien recibida por mis padres. Era algo gracioso que Carlos y yo tuviéramos aproximadamente la misma edad por una pequeña diferencia. Él y yo manteníamos coqueteos a escondidas de mi madre. Me atraía mucho y a mí me gusta ser coqueta y creo que ya era ahora de poner en práctica mis dotes de mujer sexy. Aproveché que no había nadie, mis padres habían salido y Carlos estaba avanzando en trabajo del piso. No fue muy difícil insinuarme, me puse un vestido de colegiala con unas medias blancas y con unos tacones altos para que me pueda desear, luego de eso me agaché para hacer que veía su trabajo de cerca, de esa forma le di la espada y como no tenía ropa interior le mostraba mi coñito y todo mi culo para que él se excite y no me diga que no. Al poco tiempo estábamos follando de lo más rico, no sin antes decirme que no le dijera nada a mis padres. Desde aquella vez mantengo una relación con Carlos, he quedado impactada por su manera de hacerme mujer en la cama.

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