Es su hija, no una hijastra, ni sobrina, es su hija de sangre, pero a ninguno de los dos les importa eso y es que en su mente y su moral el incesto no tiene nada de malo. A ellos lo único que les ha importado e importa es el sexo y si lo pueden hacer sin remordimientos es mejor aún porque para ellos la moral no existe. Ella se mete la polla de su padre hasta el fondo de la garganta como queriendo atragantarse con le lefa, es más cada vez que llega se queda ahí un rato hasta que no puede contener más la respiración y se retira, para nuevamente metérsela en la boca una y otra vez, luego de ya estar super caliente, empieza a follar como una verdadera puta viciosa.

Categoria:

Padre e hija

Tags: