Ella es su tía y vive junto a su sobrino en su casa. El está hospedado en su casa porque ella también es su madrina y le paga los estudios en un instituto de prestigio que cuesta mucho dinero. Ella un día le encontró mirando sus revistas pornográficas y es que ella se masturba viéndola. Hace eso ya que no confía en los hombres y no quiere estar con ninguno porque fue engañada. No le reprochó ni le habló mal, le dijo que ella podría ser su amiga y que le daría un regalo que a él le gustaría mucho. Fue un viernes en la tarde que le compró revistas pornográficas, no las que ella tenía sino las que recién habían salido en la edición de la revista Penthouse. Se lo dejó en su cama con una cartita diciendo: “he comprado dos revistas iguales, voy a estar en mi cuarto, una vez que la veas y si te animas me encontrarás también viéndolas, si quieres podemos verlas juntas y quizá podamos hacer algo. También te dejo 500 euros para que te compres lo que quieras, un beso.” El llegó y vio el regalo en su cama, leyó la nota, ojeó la revista y ya sabía lo que su tía quería, ella necesitaba sexo y él se había propuesto en darle lo que necesitaba. Se acercó al cuarto de su tía, la vio con ropa muy sexy, lista para follar y viendo la revista porno. Fue de frente hacia ella la acarició y empezaron a follar. Fue tan placentero para ellos el hacerlo que ahora lo hacen en cualquier parte de la casa, total no hay nadie quien les diga nada y lo disfrutan mucho.

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