Ella sabía que su sobrino se metía al baño varias veces al día y se había dado cuenta que siempre entraba con una revista escondida, ya sospechaba que era algo raro, que no iba simplemente a hacer sus necesidades sino a algo más. Un día se metió al baño de improvisto y encontró a su sobrino viendo revistas pornográficas con el pantalón abajo y listo para masturbarse. El no supo qué hacer y atinó a decirle que no había papel, ella fue a buscar uno, sabiendo que ese era otro pretexto, le alcanzó lo que le pidió y se acercó para confirmar que lo que él veía era porno. Miraron algunas páginas juntos y ella ya no aguantó más. Al verle su polla grande y dura, se la mamó muy rico y hasta el fondo y se sentó encima de esa deliciosa polla que tanto había deseado. Luego le pidió que le lamiera todo su chochito y se la metiera hasta el fondo y le hiciera gritar de placer. Ahora en adelante y cada vez que están solos follan en el baño, el lugar donde su tía se folló por primera vez a su pervertido sobrino.