Ella era la reina de la casa, la mujer que mandaba ahí. La ausencia de su madre hizo que ella ocupara su lugar y todo lo que decía se cumplía en el momento, pero no solo era la que ordenaba en casa sino también era la que cumplía los más bajos deseos tanto de su padre como de su hermano. Toda la familia era incestuosa y junto a ella tenían sexo por cualquier rincón de la casa. Primero era el padre quien se acostaba con ella y luego su hijo, de esa forma todos quedaban contentos y satisfechos.

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