Un amigo le había prestado una revista pornográfica y quería darle una mirada para hacerse una paja antes de dormir, para sentirse cansado y de esa forma caer rendido hasta el día de mañana. Todo iba bien, las páginas le proveían a su imaginación a las mujeres más bellas y con cuerpos exhuberantes dispuestas a cumplir sus más bajos deseos sexuales en su mente, sus manos habían comenzado a frotarse la polla y ya se estaba poniendo dura, iba a ser una paja deliciosa, la leche estaba lista para salir en unos minutos pero la entrada de su tía a su cuarto truncó todo. Ella estaba entrando de frente y cuando vio que su sobrino estaba masturbándose retrocedió y empezó a espiarlo. No se pudo contener y luego de unos minutos al costado de la puerta entró y empezó hacerle con la boca lo que él hacía con sus manos. Tomó la polla de su sobrino que estaba muy dura y la lamía una y otra vez. Su tía haría que esa noche su sobrino cumpla una fantasía que nunca tuvo pero que se dio por las circunstancias de la vida. El sexo con su tía fue lo mejor y ahora esas revistas pornográficas son miradas por ambos antes de follar.

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