Él ya me había acosado desde mucho tiempo atrás, pero no sé si mis ingenuas insinuaciones habían provocado esto en su manera de pensar sobre mí. Pasaba algunos años y las cosas se calmaban pero llegaban otros y mi padre nuevamente estaba ahí siempre pendiente sexualmente de mí, insinuándome o espiándome, hasta que logró ganarse mi confianza, aquella que mucho tiempo perdió cuando todo esto empezó. Pero ahora todo era diferente yo estaba más receptiva con él, creía entender su deseo de tener algo intimo conmigo. Investigué y descubrí las relaciones incestuosas que los hijos tienen con sus padres. Entonces comprendí que lo que nos sucedía no solo nos estaba pasando a nosotros. Mi padre sabía perfectamente lo que él quería conmigo, y yo ahora lo había descubierto. Fue entonces que luego de ponerme una vez su polla sobre la cara, la recibí para darle una mamada, la cual ahora con la experiencia que tengo ha mejorado. Mi padre y yo ahora tenemos una relación muy aparte de la que él tiene con mi madre, a veces el único problema es saber compartirlo o simplemente tratar de disimular el afecto que nos tenemos. Aunque en ocasiones con pretextos nos escapamos de casa para poder ser marido y mujer sin que nadie nos diga nada, es cuando pudo disfrutar para mi sola el placer de sentir la polla de mi hombre dentro de mi coño llenándome de placer. Sé que el hombre que me dio la vida es aquel que ahora me propone formar un hogar, nadie nos puede juzgar por lo que hacemos porque todos en esta vida cometemos errores y no soy ni será la primera ni la última.

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