Estábamos entre la espada y la pared y no sabíamos cómo poder hacer callar a mi tío y evitar que le cuente a nuestros padres lo que habíamos hecho. El muy cerdo nos había prometido guardar muy bien el secreto si nosotras le cumplíamos una de sus últimas fantasías que de joven había tenido y no había podido cumplir y esta era tener un trio, claro que ahora para él resultaba muy excitante que su fantasía se cumpla con dos jovencitas como mi hermana y yo, pero a nosotros nos parecía repugnante siquiera imaginarlo. No teníamos más salida y tuvimos que aceptar su propuesta. Cuando estuvimos todos desnudos tanto mi hermana como yo quedamos impactadas del tamaño de la polla de nuestro tío, a pesar de estar dándole una mamada bajo presión lo disfrutaba también y fui una de las primera en montarlo mientras mi hermana notaba que lo que yo sentía era placer y no fingía por obligación. Mi hermana también quería sentir esa polla y comprobar el placer que me estaba haciendo sentir. A ella la folló poniéndola como una perra y haciéndola gritar de tanto éxtasis. La situación ya no parecía tan desagradable, estábamos gozando, y más que por lograr que nuestro tío guarde el secreto, nosotras estábamos más que dispuestas a seguir pagando el precio por su silencio.

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