Este abuelo siempre pensó que tenía a disposición en cualquier momento a sus dos nietas, las cuales eran muy impúdicas por andar siempre desnudas en sus cuartos y a las cuales siempre manoseaba sin que ellas dijesen una sola palabra y más aprobasen ese comportamiento con sonrisas cómplices. Ya había habido varias oportunidades donde este abuelo se las había montado con consentimiento pero por separado, pero lo que él no sabía era que sus nietas eran más putas de lo que la alguna vez podría haberse imaginado y que en realidad el que estaba siendo usado era él. Las nietas estaban cansadas de follar una a la vez con el abuelo, y aquella noche como siempre se juntaron las dos en el cuarto de una de ellas y esperaron como siempre que el “viejito”, como le llamaban, pero muy dotado abuelo ingrese a la habitación y empiece la fiesta. Fue cuando mientras el abuelo las follaba que ambas conversaban sobre lo excitante que era estar haciéndolo juntas y este abuelo sí que no perdió el tiempo en vista de la colaboración de sus nietas puso en posición a ambas las cuales supieron cómo darle el mejor polvo de su vida a ese sexagenario.

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